diumenge, 28 de desembre de 2008

BON ANY O NO TANT

Faig l'última anotació de l'any plenament conmoguda pels darrers esdeveniments a Gaza. Tot plegat em fa pensar en la increïble estupidesa humana i en l'absurditat de la guerra, però no vull ser demagoga ni fer d'opinadora d'anar per casa. Només volia deixar constància que les notícies, el món em posa de mala llet.
Us deixo dos textos (perquè reflexioneu si voleu, o no, tant és). El primer és de Vicente Gallego (es troba inscrit dins de La plata de los días) i el segon és de Cien años de soledad del grandiós García Márquez. Vull que parlin ells, que són qui en saben, que són els savis, que són els mestres... les meves paraules sobren.

"ESCUCHANDO LAS NOTICIAS DE LAS NUEVE" de Vicente Gallego, dins La plata de los días

Por lo que ya has vivido
tú dirás que el mundo es algo hermoso,
tan hermoso que a veces -como cualquier tragedia
donde haya grandeza-, solamente el mirarlo
nos arranca las lágrimas, y esta noche quisieras
escribirle unos versos de homenaje,
una oda que exprese gratitud y entusiasmo
a la manera clásica.

¿Pero qué pensarían -te preguntas ahora,
mientras vas escuchando las noticias
como un ruido de fondo que te daña el oído-
los que sólo conocen
una clase de llanto, los que sólo han nacido
para ser torturados, para morir de hambre,
los que están en el sitio y en el tiempo
donde tiembla la tierra, donde estalla la bomba,
los que creen que el dolor es el único objeto
con que nace la vida?

No es lo mismo el dolor que tu conoces,
el dolor pasajero, el que tiene una causa comprensible
y engrandece después a la dicha que vuelve,
que ese cruel sufrimiento, siempre indigno del hombre,
contra el que nada pueden la voluntad humana,
la virtud ni la fuerza, y que a veces consigue
que acabemos odiando este cuerpo capaz
de albergar tanto daño.

No,
si tuvieras vergüenza,
deberías ahorrarte este poema
que al oído de muchos parecerá una burla,
porque, si bien lo miras,
quizá el mundo no sea tan hermoso,
quizá sea un tirano, y seas tú
otro más de esa corte que él elige y protege
de su ira terrible y arbitraria
para ser adulado y sentirse magnánimo:
un canalla con suerte.

Un fragment de Cien años de Soledad

"Los últimos veteranos de quien se tuvo noticia aparecieron retratados en un periódico, con la cara levantada de indignidad, junto a un anónimo presidente de la república que les regaló unos botones con su esfinge para que los llevaran en la solapa y les restituyó una bandera sucia de sangre y de pólvora para que la pusieran sobre sus ataúdes. Los otros, los más dignos, todavía esperaban una carta en la penumbra de la caridad pública, muriéndose de hambre, sobreviviendo de rabia, pudriéndose de viejos en la exquisita mierda de la gloria.".